domingo, 12 de julio de 2026

Una felicidad olímpica

Si bien no pudo de frente al arco, Alex Valdez Chamorro se tomó revancha del desvió del arquero Rufinetti a la línea de fondo. El disparo desde el ángulo derecho tomó rosca y se fue cerrando hasta superar al guardavallas en la altura, golpear en el palo y meterse definitivamente en el arco para dejar absorto a propios y extraños y hacer explotar la tribuna con su gol olímpico. 

“Le pegué con fe, pero cuando vi que pegó en el palo y entró no lo podía creer. Es mi primer gol olímpico y es una alegría enorme, más que nada porque sirvió para darle tranquilidad al equipo”, señaló el futbolista con sangre guaraní, tras marcar el segundo tanto de su equipo, aquel golazo. “En la semana practicamos mucho la pelota parada con el cuerpo técnico porque sabíamos que ellos se defienden bien. En ese córner intenté tirarla muy cerrada, buscando el área chica para complicar al arquero o ver si alguno la desviaba”, agregó el explosivo volante a la prensa, luego de hacer un gran partido. 

Con este tanto extraordinario, Chamo sumó dos goles en sus quince partidos oficiales. Pero no solo recibió elogios por su tanto sino también algunas chicanas como el entrenador Leo Lemos que dijo que “entre él (Valdez Chamorro), un poco el viento y la fortuna”, les dio tranquilidad cal equipo. Y hasta su compañero Daniel Franco lo gastó a pura risa: “Chamo se equivocó y metió un golazo. Le dije que pudo hacer lo que no ha hecho Messi. Una locura”, dijo el defensor en la conferencia de prensa. 

Hay que remontarse a 2005 para rememorar un gol olímpico de un futbolista de Los Andes: Pablito “Patitas de oro” González metió no solo uno sino dos en aquella memorable temporada de los pibes que dirigía el eterno Nene Díaz: uno con ayudita rival ante Temperley y el último contra Tristán Suárez. “En el gol pensé meterlo olímpico, por eso le pegué con chanfle y entró. Es la felicidad más grande que tuve en mi carrera”, decía el riojano, después de aquel gol en el clásico. 

"Veníamos de dos partidos donde las cosas no salieron y perdimos estar cerca de la punta. Sabíamos que Bolívar iba a ser un rival durísimo porque venía cerca de nosotros en la tabla. Por suerte pegamos en los momentos justos con los goles de Mauricio (Asenjo) y Matías (González), y pudimos regalarle este triunfo a nuestra gente que se lo merecía", contó Valdez Chamorro.

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