El talento Negro, quien llegó rápidamente a la primera casi saltando a la Reserva gracias al consejo de Alejo Escos a los directivos del club, debutó justamente en 1973 ante Temperley, equipo que lo tentó varias veces para jugar allí; pero también jugó en Almirante Brown, donde ascendió en 1986. En total, este emblema de Los Andes jugó 222 partidos y convirtió 58 goles, en ocho temporadas vistiendo la Milrayitas.
Después pasó a Ferro, donde salió campeón justo ante Los Andes ¿Pero quién se atrevería a criticarlo después del cariño que siempre demostró a con nuestros colores y además de enfrentar a ex compañeros y amigos? Luego de su periplo por el exterior, Jorge Ginarte lo convenció para que vuelva en 1984 para quedar inmortalizado festejando su gol contra Banfield, que le aseguraba a Los Andes obtener el boleto al octogonal 1985, junto a Luis Escobedo y Tito Garay con la mística casaca con la publicidad de “Le Paradise”.
También en el Milrayitas fue ayudante de Ángel Celoria, el Gordo Ginarte, entrenador de infantiles, coordinador de inferiores e incluso entrenador interino de la primera de Los Andes, o sea trabajó siempre en diferentes lugares por nuestro club. Por eso a los ídolos hay que reconocerlos por su esfuerzo, su dedicación y, sobre todo, de la entrega con la que defendió los colores de nuestro equipo, dentro y fuera de cancha.
Así recibió de sus ex compañeros de campo Hugo “Vieja” Pizarro y Hugo “Pato” Aimetta, junto al presidente del club, Omar Plaini, el reconocimiento, seguido de la ovación y el aplauso de las tribunas que pudo compartirlo con su familia.























